domingo, 14 de septiembre de 2008

Donde habita el olvido...

Más allá del amor hay poco, pero ese poco era mucho para Ángel, que se enamoró de Carla el primer día en el que naufragó en el mar de sus ojos. Habían pasado muchos años desde entonces y ella nunco lo supo, ni lo sabrá... Ángel salió a la puerta del tanatorio con la excusa de fumar un cigarro, no quería oir los comentarios de la gente, sobretodo los de Luis el bocazas, un personaje patético, típico sabelotodo, que aunque siempre había estado colado por Carla, ahora entre lamentos no paraba de decir frases como "esto se veía venir" o "cada vez estaba peor...había perdido su encanto". Maldito cabrón...

En el periódico había un pequeño artículo: "Trágico suceso acaba con la vida de una mujer de 38 años en accidente de tráfico. La mujer conducia ebria huyendo de una violenta pelea con su pareja". Ángel cerró el periódico, con lagrimas en los ojos, en su cabeza se proyectaban una y otra vez los últimos momentos de vida de Carla. Había renunciado a amarla por algo más grande, ser su amigo, su gran apoyo, protegerla... Alguien le acarició la espalda con cariño, se secó las lágrimas rápidamente y se dió la vuelta.

-Ángel, ven aquí, dame un abrazo -Diana lo rodeó con sus brazos, mientras lo consolaba- No llores más, ya no podemos hacer nada...
-Pero podría haberlo evitado -se lamentaba Ángel.
-No...no.
-Tendría que haberla protegido... -Diana suspiró profundamente y lo agarró por los hombros. Ángel no era capaz de mirarla a la cara- Yo era su ángel, tendría que haber estado allí para protegerla...
-Ángel, mirame, tú no tenías que protegerla, nadie tenía que protegerla... ¿cómo proteger a alguien de si mismo? Este fue el camino que escogió y en el fondo ella sabía a donde le llevaba...

Ángel rompió a llorar de nuevo. Diana ya no sabía qué más decir, ni tan siquiera sabía si debía decir algo más. Quería cerrar los ojos y que todo desapareciese, que no hubiera ocurrido nunca. Desde anoche que la llamó Ángel, no paraba de darle vueltas a todo, se cuestionaba a si misma si podría haber hecho algo más que escuchar los lamentos de Carla cada vez que se derrumbaba. Las dudas se mezclaban con los recuerdos de años atrás, en las manifestaciones, cuando Carla era el alma de la lucha en aquel grupo de amigos que hoy la lloraban en silencio, sentados en aquella sala, con la cabeza apoyada en la pared y la mirada perdida. En la mente de todos estaba la sonrisa de Carla, inolvidable, como un faro en mitad de la tempestad. Pero también recordaban la mirada de sus últimos días, la luz del faro apagandose poco a poco...

Un estremecedor sonido rompio el silencio, era el ruido de un disparo.....................



. . . C O N T I N U A R Á . . .

9 comentarios:

Nefer dijo...

Uf, vaya historia, preciosa pero tan trágica...

Sielitolindo dijo...

pues no sabes como sigue...así es la vida, estamos rodeados de preciosas historias que a su vez son trágicas...

Oye ¿cómo van tus bichitos?

un besote guapetona!!

Alfa79 dijo...

Ángel es el lamento y Carla el silencio.
Ambos fueron y dejaron de ser, pero, ¿ por qué la vida es tan injusta como necesaria ?

Creo que más allá del amor, existen los sentimientos: son la expresión máxima del amor.
Hay que afrontar la vida. Esconderse, es un daño ¡ reversible !

Reflexivo y muy buen relato Vanessa.

Saludos republicanos. Alfa79

Alfa79 dijo...

quería decir... ¡ IRReversible !

Esperaremos la continuación.

Alfa79

Sielitolindo dijo...

Ay Alfa! cuando conozcas un poco más de Carla verás que todos conocemos a una Carla...¿recuerdas lo que te planteaba en tu reflexión de hoy sobre Kafka? hay personas que siembran tormentas y recogen tempestades, pero eso se suele hacer con otros, sin embargo, Carla lo hace consigo misma, es autodestructiva... Y Ángel es todo el amor concentrado que no nos atrevemos a dar alguna vez y toda la impotencia que alguna vez hemos sentido por no poder o no saber llegar más lejos y el precio que se paga por ello...

Pronto seguiré, porque parece que os ha gustado. Yo pensaba quitarlo esta tarde pero me dijo una amiga que le gustaba y no sé, ya me dio cosa...

Bueno Alfa, ya me dirás cuando hacemos lo de la República, ayer lo comenté por aquí y gustó la idea...

Salud y República

Vane

Anónimo dijo...

Vane, me cuesta muchísimo trabajo moverme por tu blog, bajar o subir pantalla, insertar comentarios... No sé si es mi ordenata o que blogspot está sobrecargado o que le metes mucho peso...
Tu relato: dramático, pero la vida no es Bambi. es bien jodida y situaciones así se dan a montones.
Tu compromiso con el pueblo palestino: busca en Google, en imágenes emilio morenatti. Vas a alucinar.
Besos mil
Rigoletto

Juan Antonio dijo...

Vane, eso no se vale. Me has dejado el corazón en un puño. Espero ansioso la continuación, aunque estoy seguro que todavía nos vas a dar muchos sobresaltos.

Besos.

Sielitolindo dijo...

Rigo: Chiquillo, lo de mi blog no es para tanto (¿de qué año es tu ordenador...?) Lo único que le pasa es que le tengo modificada la plantilla html, pero eso no tendría que dar lugar a tan tedioso trabajo por parte del visitante...

De todas formas estoy trabajando en una nueva plantilla que lo aligere y le de un cambio de look, porque no quiero renunciar a la música que pongo todas las semanas, ni borrar posts antiguos...

Gracias por tus visitillas Rigo, lo aprecio más sabiendo que te cuesta. Ah! y miraré lo de Morenatti, gracias again...

muaaaaaaaaaaac!

Sielitolindo dijo...

Ay, Juan Antonio Cielo, me he enrollado hablando con Rigo y se me pasó contestarte...disculpa...

¿Sabes? es que no me gusta, ni la historia, ni como acaba... En realidad no me gusta como escribo, el blog lo hago por puro desahogo, pero antes, si te fijas, ni siquiera permitia comentarios, tan sólo si el post iba dirigido a alguien y ese alguien contestaba...

Hace años que le cogí manía a mi forma de escribir, pero no puedo evitar seguir......

Pero no te preocupes, que hoy mismo intentaré poner la segunda parte que, tienes razón, viene con muchos sobresaltos...

Un besote corazon!