sábado, 5 de enero de 2008

¿La Duda Ofende?

Me gustan las personas que dudan.

No me refiero a la duda paralizante o enfermiza que denota inseguridad ante cualquier circunstancia por trivial que ésta sea. Me refiero a la duda del sabio, del prudente, del experimentado, del sensato o del cauto.

Me gusta la duda razonable y razonada: porque es buena consejera; porque hace que tomemos la mejor decisión dentro de las posibles; porque dudar es ser humildes, pero también inteligentes.

Me gusta la duda que llega con la madurez inteligente; aquélla que se va adquiriendo durante el transcurso de la vida mediante el conocimiento, la razón y la reflexión.

Me gustan, en fin, las personas que evolucionan hacia la duda; porque éstas no sufren de fanatismos ni de certezas absolutas.

1 comentario:

JOSE ANTONIO dijo...

Suscribo lo que dices.
Imagino que es tuyo. Por eso me llama la atención. Estoy seguro que era lo que anoche intenté explicarte sobre las posibilidades.
La duda razonada permite las opciones